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jueves, 27 de septiembre de 2012

El Misterioso Disco del Príncipe Egipcio Sabu de la 1ª Dinastía.


 

Museo Egipcio de El Cairo y entre dos salas muy próximas a la Sala de las Momias, uno no puede por menos que pararse sorprendido al ver en una pequeña vitrina, aunque no sin cierta dificultad por los reflejos de la luz sobre el cristal que lo cubre, un objeto solitario parecido a una rueda o disco de piedra.

Este extraño objeto al que nos referimos ha desconcertado y sigue desconcertando a todos los egiptólogos que han tenido ocasión de estudiarlo detenidamente. El primero de ellos fue su descubridor, Brian Walter Emery, uno de los egiptólogos más importantes del Siglo XX, autor de un clásico de la egiptología, Egipto Arcaico, 1.961, que sigue constituyendo, después de muchos años, un claro referente bibliográfico para el estudio y comprensión de los orígenes de la Antigua Civilización Egipcia.
 
Realizando unas excavaciones en el año 1.936, en la zona arqueológica de Sakkara, fue descubierta la Tumba del Príncipe Sabu, hijo del faraón Adjuib, gobernante de la I Dinastía (3.000 a.C.). Entre los utensilios del ajuar funerario que fueron extraídos, a B. Walter Emery le llamó poderosamente la atención un objeto que definió inicialmente en su informe Las Grandes Tumbas de la I Dinastía como: "...un recipiente con forma de tazón de esquisto...". Años más tarde, en su obra citada con anterioridad, Egipto Arcaico, hacía un comentario que viene a resumir perfectamente la realidad y situación de este incómodo "cachibache": "...no se ha conseguido ninguna explicación satisfactoria sobre el curioso diseño de este objeto...".
 

Frontal y horizontalmente, este objeto de 5.000 años no deja de recordarnos a una de nuestra modernas piezas empleadas en la industria tecnológica

Este objeto al que se refería B. Walter Emery en sus informes, tiene 61 centímetros de diámetros, y 10,6 centímetros de altura en la zona central. Está fabricado es esquisto, una roca muy quebradiza y frágil, que requiere un tallado muy laborioso. Su forma se asemeja a la de un plato o volante de coche cóncavo, con una especie de tres cortes o palas curvas que recuerdan a la hélice de un barco, y en el centro de ésta, un orificio con un reborde que sobresale como si fuera el receptor de algún eje de una rueda o de algún otro mecanismo desconocido, dispuesto para girar.

Como bien es sabido por todos, la postura que mantiene la egiptología oficial respecto a la aparición y uso de la rueda por parte de los antiguos egipcios, es muy clara y no deja lugar a ninguna duda. 

Su introducción en Egipto nos aseguran, fue debida a la invasión de los Hicsos al final del Imperio Medio, 1.640 a.C., que la utilizaron, entre otras cosas, en sus carros de guerra, y que era conocida también en ese momento por otros muchos pueblos de Oriente Medio. La pregunta entonces es inevitable: si no es una rueda, ¿qué es el extraño objeto que apareció en la Tumba de un príncipe de la I Dinastía, 1.400 años antes de la invasión de los Hicsos?

A pesar de la complejidad de este problema, el tema se agudiza aún más a raíz de los estudios técnicos que diferentes investigadores han llevado acabo, impulsados por el sorprendente y extraño diseño de este artilugio.
 
El también egiptólogo Cyril Aldred llegó a la conclusión de que, independientemente de lo que fuese aquel objeto, su diseño se correspondía sin duda, a una reproducción de un objeto metálico anterior mucho más antiguo. 
 
La disposición de su diseño indica claramente que algún tipo de eje atravesaba este enigmático objeto por el orificio situado en su zona central.

De hecho, esta rueda de esquisto apareció en la Tumba del Príncipe Sabu, junto con otros extraños objetos de cobre, prácticamente el único metal que conocían los egipcios en aquella época. La duda nos asalta al pensar cómo pudieron diseñar un objeto tan delicado y tan complejo estructuralmente, hace más de 5.000 años.
 
Una estructura que en el caso de sus tres extraños cortes o palas curvas, nos induce a pensar casi inmediatamente en la utilización de este objeto en un medio líquido. Este detalle, junto al orificio sobresaliente en la parte central, nos hace sospechar también que este objeto sólo sea una pequeña parte de algún mecanismo más complejo, y que se salvó gracias a una reproducción en piedra que por alguna desconocida razón, realizó un artista, con unas no menos desconocidas herramientas.

Pero..., ¿qué mecanismos existían hace 5.000 años en el Valle del Nilo?
Dentro de la típica política de los arqueólogos y egiptólogos oficialistas, este objeto no es más que una bandeja o el pedestal de algún candelabro, con un diseño producto de la "siempre recurrida casualidad". 

Aunque también es casualidad, que este curioso objeto coincida con el diseño de una de las piezas que la Compañía Lokheed de Misiles y del Espacio, desarrolló para ser encajada herméticamente dentro de un cárter lleno de lubricante. 

Sea lo que sea, este objeto encontrado en una tumba de Sakkara con una edad que como mínimo alcanza los 5.000 años, sigue constituyendo uno de los misterios mejor guardados que se pueden encontrar.

fuente/ Biblioteca Pleyades

Una estatua budista robada por los nazis fue esculpida en un meteorito hace 1.000 años. ¿ Esvástica en el pecho? ¿Qué buscaban los nazis en el Tibet?

Estatua esculpida en roca de meteorito robada por los nazis

Geólogos alemanes descubren que el material de una escultura sustraída por una expedición de las SS en el Tíbet es extraterrestre.

El lunes se supo que el director de cine Steven Spielberg está a la espera de un guión de George Lucas para comenzar con el rodaje de Indiana Jones 5. Y el guión acaba de aparecer, pero ni es de Lucas ni es ficción. Lo ha escrito el geólogo alemán Elmar Buchner y es una historia tan real que se ha publicado hoy en la revista Meteoritics and Planetary Science.

Esta es la sinopsis: tras un viaje de milenios por el espacio, un meteorito de unos 210 kilogramos de hierro cayó hace unos 15.000 años en lo que hoy es la frontera entre Mongolia y Siberia. En el siglo XI de nuestra era, miembros de la cultura Bön, una tradición chamánica tibetana, encontraron uno de los fragmentos y tallaron una deidad budista, Vaisravana, con la tradicional esvástica en el pecho. Y otro milenio después, en 1938, una expedición nazi apoyada por el comandante en jefe de las SS, Heinrich Himmler, se hizo con la escultura y la llevó hasta Múnich, tras un viaje por el Tibet en busca de los orígenes de la raza aria.

La escultura ha estado escondida entre cuatro paredes desde que aterrizó en Alemania, formando parte de una colección privada. El equipo de Buchner, de la Universidad de Stuttgart, sólo pudo ponerle la mano encima en 2007, cuando salió a subasta. Ahora, el análisis de los 10,6 kilogramos de la estatua, conocida como El hombre de hierro, muestra una estructura de hierro, cobalto y níquel, y trazas de cromo, galio y germanio.

La firma del meteorito
Para los geólogos, estos datos, junto a otras propiedades químicas, constituyen una firma casi inequívoca: la del meteorito Chinga, algunos de cuyos supuestos pedazos están a la venta en varias páginas de internet. “Sin embargo, los detalles históricos y etnológicos de El hombre de hierro, además de la fecha exacta en la que se esculpió, son más especulativas”, admiten los autores en el estudio.

La caída de meteoritos se ha interpretado desde tiempos inmemoriales como mensajes divinos. Buchner y los suyos recuerdan aves talladas en fragmentos de meteoritos, y también joyas y cuchillos elaborados con pedazos de meteoritos por los aborígenes australianos y la cultura Inuit, en las regiones árticas de América y Groenlandia. En India, el emperador Jahangir describió cómo un meteorito cayó en su reino en abril de 1621. Y con su metal mandó fabricar una daga, que cortaba “muy bien, como la mejor de las espadas”, según relata el Museo de Arte Asiático del Instituto Smithsonian.

Incluso la Kaaba en la Gran Mezquita de La Meca (Arabia Saudí), el lugar de peregrinación religiosa más importante para los musulmanes, contiene en una de sus esquinas la Piedra Negra, considerada un resto de un meteorito por algunos expertos.

En el caso de la cultura Bön, los geólogos alemanes creen que la dureza del meteorito de hierro, totalmente inapropiado para ser tallado, obliga a pensar que los escultores sabían que se trataba de un material muy especial.

“La estatua de El hombre de hierro es el único ejemplo conocido de una figura humana tallada en un meteorito, así que no tenemos nada con qué compararlo para calcular su valor”, ha declarado Buchner en un comunicado. “Por su origen, podemos hablar de 20.000 dólares, pero si nuestra estimación de edad es correcta y está cerca de tener mil años de antigüedad, su valor puede ser incalculable”.

fuente/esmateria.com

fotografías del paso de las SS alemanas por el Tibet.



¿Podía esconderse también en el Tíbet el origen de la raza aria? Buscaban alguna reliquia ancestral?
Averiguarlo fue uno de los objetivos de una expedición de científicos alemanes del Tercer Reich que partió a Tibet en 1938, influenciados por la ideología de las razas nazi. 

Documental en inglés sobre la presencia alemana en los años 30 en el Tibet.


miércoles, 5 de septiembre de 2012

Valientes contra Necios, por Enrique de Vicente.

Dedicado a todos aquellos que se mofan de los que mantenemos interrogantes razonables, nos tildan de conspiranoicos y desprecian con su sorna y sarcasmo nuestra busqueda del sentido a un mundo que tal como nos lo cuentan, pareciera no tenerlo.

Las cosas NO son como nos las han contado. No lo son. Todo en la naturaleza tiene su razón de ser, todo encaja y tiene sentido, lo que pasa es que nos contaron un cuento chino en lugar de nuestra verdadera Historia. Ahora, por algún motivo, permiten que todo salga a la luz, o quizá es que es inevitable que todo caiga por su propio peso. Como dice el doctor Gracia “lo que yo no sé, no existe”; esa es la descomunal arrogancia de aquellos que usan la mofa para despreciar lo que simplemente, desconocen…

Por/Belén Calvo de La Espiral Azúl



VALIENTES CONTRA NECIOS, por Enrique de Vicente

Cada vez con más frecuencia, se vienen realizando nuevos descubrimientos y dataciones más atrevidas que están revolucionando la imagen anquilosada de nuestro pasado. Aunque hay otros aún más antiguos, el más importante y plenamente aceptado es el sofisticado templo megalítico de Gobekli Tepe, en pleno Kurdistán. Este hallazgo surgió como consecuencia de excavaciones iniciadas en 1994 y cambia completamente nuestra visión sobre los orígenes de la civilización, debido a su antigüedad de unos 12.000 años. 

Lo aleccionador es que este colosal descubrimiento podría haberse realizado treinta años antes, cuando unos arqueólogos norteamericanos encontraron unas extrañas colinas, cubiertas por pedernales fragmentados. Aunque denotaban la existencia de actividad humana en tiempos antigos, supusieron que se trataba de un cementerio bizantino… y se vieron privados de realizar el hallazgo del siglo.

Este ejemplo nos permite comprender cuantos otros similares pueden estar a nuestro alcance. Esperando tan sólo a que alguien provisto de una amplia visión, un empeño decidido y los fondos necesarios, consiga sacarlos a la luz y revolucionar nuevamente la historia de nuestros orígenes. Alguien capaz de emular a Schliemann, quien dedicó buena parte de su vida a labrar una fortuna que le ayudase a demostrar que el sueño de su juventud –del que todos se burlaban– se correspondía con una realidad ignorada: sus excavaciones le permitieron finalmente descubrir la mítica ciudad de Troya. Al igual que Wooley se afanó en encontrar la ciudad de Ur, patria de Abraham, cuando los sabios no daban credibilidad alguna al relato bíblico. O Evans descubrió el palacio de Cnosos, donde la mitología griega situaba el Laberinto del Minotauro.

Siguiendo el ejemplo que nos dieron todos ellos estoy seguro de que, a no faltar mucho, investigadores atrevidos demostrarán que en tiempos muy remotos existieron civilizaciones increíblemente avanzadas. Valientes capaces de vencer todos los obstáculos y burlas con que intentan frenar su avance los necios –esos nietos bastardos de quienes condenaron a Galileo o Giordano Bruno– que cumplen orgullosamente su función como guardianes intelectuales del orden establecido en el redil, dictaminando lo que resulta aceptable y lo que no lo es.

Fuente/akasico.com
Vía/ Exociencias.com

jueves, 23 de agosto de 2012

Seres Reptilianos Inteligentes en el antiguo y actual Egipto?. Insólitas y audaces realidades que desconocemos.

Bombilla luminiscente en el antiguo Egipto

Elementos analizados de la imagen y que se interpretan como: 
1. Sacerdote 
2. Gases Ionizados 
3. Descarga Eléctrica (serpiente)
 4. Enchufe de Lámpara (Lotos) 5. Cable (Tallo de los lotos) 
6. Dios del Aire 
7. Aislante (Pilar Djed) 
8. Portador de la Luz Thot (Dios) con cuchillos. Seres Reptilianos en el antiguo Egipto?
 9. Símbolo para “corriente” 
10. Polaridad Inversa 
11. Batería energética 

Ahora escuchen las declaraciones de un operario nativo de Egipto que en unas obras de excavación en Helmeya AL Zayton en la tuvieron un incidente con seres NO humanos y que ha sido ocultada.


lunes, 20 de agosto de 2012

¿Por qué los millonarios compran tierras en el sur de Chile?

Misteriosos secretos marcan la zona geográfica que en su día fue cuna de civilizaciones que tuvieron contacto con otras inteligencias no terrestres.


 

viernes, 10 de agosto de 2012

El misterio de la biblioteca menguante.


El monasterio de Santa Odilia es muy antiguo. Construido en lo más alto de un risco, sus muros se arriman a un precipicio con esa tranquilidad de espíritu que da el saberse desde siempre del bando vencedor. Los años han sentado bien al edificio, que alberga un buen restaurante y un hotel que atrae a turistas de toda Alsacia. Si un monasterio es un lugar retirado, la biblioteca de un monasterio lo es aún más. Es, pues, lógico suponer que la biblioteca de un monasterio durante la noche sea el lugar más solitario de la Tierra. 

El padre Dosnius compartía la misma opinión y por eso frunció el ceño cuando vio cómo un pequeño agujero atravesaba de parte a parte la puerta que guardaba la entrada a la biblioteca. Se agachó, miró a través del orificio, hizo girar su dedo meñique en el diminuto hueco que se abría paso en la madera, y mandó cambiar la cerradura. Apenas llevaba un mes como abad y nada sospechaba, pero su celo profesional detuvo un tiempo el desarrollo de nuestra historia. Ignoraba que el año anterior alguien había sustraído dieciséis libros –entre ellos, dos valiosos incunables– de aquella sala.
El monasterio de Santa Odilia.
 
Pasó un mes y nuestro buen abad observó algunos huecos sombreando las ordenadas filas de libros, como soldados que deciden desertar de un desfile inminente. Renovó todas los cierres de esa ala del edificio, pero otros cien libros decidieron ausentarse de sus estantes pocos días después. Añadió una plancha metálica a la puerta de la biblioteca, hizo sellar las ventanas que iluminaban la sala, espió tras las columnas del claustro las idas y venidas de los trabajadores que se afanaban por los pasillos del monasterio. 
 
Todo fue inútil. Había semanas en las que apenas echaba en falta un libro, tal vez dos; otras veces veía con horror cómo estanterías enteras pasaban a mejor vida. La hermosa biblioteca adelgazaba a ojos vista, grandes calvas clareaban en los armarios. Los libros desaparecían, se evaporaban, volvían al vacío imaginario del que una vez fueron expulsados. Unos meses más, y la gran biblioteca abacial moriría por consunción. Desesperado, hizo firmar una declaración de inocencia a las cuatro monjas y tres curas con los que convivía. Para entonces todos los trabajadores del hotel se vigilaban cautelosos, intentando adivinar una mirada culpable o un gesto delator en el vecino. Incluso circuló el rumor de que el propio Dosnius era el ladrón. Mientras, el abad paseaba entre los armarios como un general derrotado camina por un campo de batalla. Ya casi no se atrevía a pisar los pasillos saqueados, temiendo que él estuviera al acecho en la sombra, de caza, oculto en la oscuridad de un anaquel, saboreando por adelantado la captura de una nueva pieza. Ese día vio una rosa de plástico trabada en el familiar agujero de la puerta, una burla color fucsia a todos sus esfuerzos, y decidió llamar a la policía.
Stanislas Gosse en el banquillo de los acusados.
 
Los agentes se mezclaron de incógnito con los huéspedes que cada día abandonaban el hotel, pero sin éxito. Un policía mas novelero que el resto comenzó a golpear las paredes de la biblioteca buscando un sonido a hueco. Encontró unas argollas en lo más bajo de un armario, tiró de ellas y el fondo del mueble giró, revelando una habitación secreta desconocida por todos. Al otro lado descubrieron unas bolsas de basura y una pila de libros aguardando el regreso de su nuevo amo. Decidieron tenderle una trampa. La cámara de un circuito cerrado de televisión puso rostro al hombre que introducía varios libros en una maleta unos días después. Fueron a por él la noche del diecinueve de mayo de 2002, domingo de Pentecostés. 

Mil trescientos libros en perfecto estado de revista cubrían las paredes de su pequeño apartamento de Illkirch-Graffenstaden, en las afueras de Estrasburgo. En el interrogatorio que siguió, Stanislas Gosse se confesó bilbliómano sin remedio, aficionado a los latines y a contemplar bajo la cambiante luz de una vela la superficie pulida de una vitela o de un pergamino. Cometió los primeros robos haciéndose con un manojo de llaves del hotel, pero cuando el padre Dosnius cambió la cerradura, nuestro hombre conoció por un tratado histórico la existencia de un antigua entrada secreta a aquella biblioteca que le estaba vedada. 

De noche escalaba con ayuda de una cuerda los muros de la abadía para acceder a un antiguo pasillo olvidado que conducía a la cámara secreta. Un pequeño empujón le permitía voltear el fondo del armario para entrar en la biblioteca. Allí pasaba largas horas alumbrado por la luz de un candil, hojeando, gozando dolorosamente con la duda de cuál tesoro debía llevarse como botín. Muchas veces cargó con demasiado peso porque le parecía una descortesía imperdonable despreciar un viejo cantoral o un Cicerón encuadernado en tafilete. De vuelta a casa los limpiaba y restauraba, había veces que conversaba con ellos mientras imaginaba cómo alojar debidamente a sus nuevos huéspedes, con quién debía emparejarlos en la estantería y qué luz les resultaría más favorecedora en el inicio de sus nueva vidas.

Preguntaron al reo si tenía algo que alegar. El bibliófilo se incorporó muy despacio y comenzó su discurso en un murmullo, “Creo que mi pasión me confundió… Sé que parezco egoísta, pero me dolía que los libros estuvieran abandonados.” –entonces tembló su barbilla, el tono de su voz se elevó, y paseó como un faro una mirada circular por todo el tribunal, mitad desafío, mitad disculpa –“¡Estaban cubiertos de polvo y excrementos de paloma! Sentí que ya nadie volvería a consultarlos… nunca más…” Le condenaron, claro. No hay jurisprudencia en asuntos de amor.

fuente/ Libros Malditos
 

domingo, 5 de agosto de 2012

10 misterios de la historia por resolver. ¿ te atreves ?

Mitos, leyendas y piezas de los antepasados de la humanidad permanecen en el ojo de los investigadores, por lo que muchos de ellos siguen siendo investigados.

España. Si bien la tecnología se ha convertido en un aliado fundamental para los estudios científicos y arqueológicos, aún hay demasiados enigmas que no se han podido resolver. El periódico español El Confidencial elaboró una lista con los mayores misterios no resueltos.

Manuscrito Voynich
 

Loscriptógrafos han intentado descifrar sin éxito este manuscrito ilustrado de 240 páginas escrito hace más de 500 años, según la datación por carbono 14, en un idioma completamente desconocido y por un autor anónimo. Su nombre es un homenaje al anticuario polaco Wilfrid Voynich, quien lo adquirió en 1912. Desde entonces nadie ha logrado entender los diagramas y dibujos de plantas que no parecen coincidir con ninguna especie conocida, lo que supone una dificultad añadida y una mayor intriga.
Disco de Festos
 

Esta pieza fue descubierta en 1908 por el arqueólogo italiano Luigi Pernier en una excavación del palacio minoico de Festos. El disco es de arcilla cocida con inscripciones en ambas caras y fechado a finales de la edad de Bronce. El propósito de uso y su origen aún no han sido determinados, lo que ha convertido a este objeto en uno de los más famosos misterios arqueológicos. 
Símbolos de Rongo Rongo

 
Estas tallas de madera, que fueron descubiertas en la isla de Pascua en el siglo XIX, corresponden a un sistema de escritura, posiblemente el único estructurado de Oceanía, pero todavía sin descifrar. Los glifos parecen representar siluetas de seres antropomórficos en diversas posturas, criaturas fantásticas semejantes a las aves, plantas y a otros animales terrestres y acuáticos, así como objetos celestes.
Inscripción de Shugborough
 http://img129.imageshack.us/img129/7416/shugboroughghg2.jpg 
El monumento al pastor instalado en una mansión de la localidad inglesa de Staffordshire en el siglo XVIII contiene una transcripción (DOUOSVAVVM) cuyo significado todavía no se ha logrado descubrir. Hasta ahora se ha especulado con la leyenda de que el código podría ser una pista dejada por los templarios sobre el paradero del Santo Grial.
Sábana santa
 
Algunos teólogos asumen que es la tela con la que se envolvió a Jesucristo en el santo sepulcro y que en su resurrección, su imagen quedó grabada en el lienzo. La Iglesia no ha manifestado oficialmente su aceptación o rechazo hacia el sudario, pero en 1958 el papa Pío XII autorizó la imagen en relación con la devoción católica hacia la Santa Faz de Jesús. A pesar de haber sido sometido a muchas pruebas y estudios científicos, no se ha podido determinar si realmente cumplió la función que se le atribuye.
Líneas de Nazca
 
La Unesco declaró como Patrimonio de la Humanidad las gigantescas líneas trazadas sobre la superficie terrestre del desierto de Nazca con cientos de figuras que abarcan desde diseños simples hasta complejas figuras zoomorfas y geométricas. Existe una multiplicidad de teorías sobre la finalidad de estos trazados, pero no se ha podido confirmar ninguna de ellas, aunque la mayoría coinciden en darle un carácter ritual para invocar a los dioses.

El código de Beale
 

Este cifrado está compuesto por una serie de tres mensajes encriptados por el estadounidense Thomas Beale y que supuestamente marcarían las coordenadas de su tesoro de oro y plata escondido en algún punto del condado de Bedford, en Virginia. Breale se lo dejó a un amigo antes de partir de viaje para que se hiciese cargo del botín en caso de que no regresase. El primer mensaje indica la localización del tesoro, el segundo
el único resuelto
da cuenta de la fortuna que contendría y en el tercero están los nombres de los amigos de Beale con derecho a repartirse la fortuna. El botín, según la cantidad de oro y plata que se describe en el segundo mensaje, estaría valorado en la actualidad en 20 millones de dólares.

Georgia Guidestones
 
Este monumento, también conocido como el Stonehenge americano, es una escultura de granito de seis metros de alto erigido en 1979 en el condado Elbert County de Georgia. La piedra está grabada en ocho idiomas diferentes y contendría los diez mandamientos para una nueva Edad de la Razón, el primero y más polémico dice que el planeta debe mantenerse con una población inferior a los 500 millones de personas. 

Escultura de Kryptos
 

Esta obra fue diseñada por el artista Jim Sanborn por encargo de la CIA para instalarla a la puerta de su sede en Virginia. Se trata de una escultura que oculta intencionadamente cuatro mensajes cifrados en inglés y con errores gramaticales en forma de acertijo. Desde su instalación en 1990 se han logrado descifrar tres de las cuatro inscripciones. Para ayudar a resolver el acertijo, Sanborn dio una pista hace dos años, descifrando la palabra Berlín en la última parte del mensaje, pero ha sido insuficiente hasta el momento.

El oro chino
 

En 1933, un general chino apellidado Wang recibió de regalo siete barras de oro con dibujos y criptogramas que no se han resuelto. Estas barras corresponderían a certificados metálicos relacionados con un depósito bancario en el U.S. Bank. El mensaje escrito en caracteres chinos es el único que se ha descifrado hasta la fecha y da cuenta de un montante económico que excedería de los 300 millones de dólares. Sin embargo, a día de hoy no hay una teoría certera sobre su significado completo.


jueves, 2 de agosto de 2012

Un extraño ser causó conmoción en aeropuerto. MIB (Man in black), Extraterrestre o error por distorsión perceptiva?. Buscamos respuestas.

 

Una mujer divisó una figura de negro que luego fue absorbida por una nave. La testigo reveló que “apareció de la nada” y lo definió como “un extraterreste”. Investigadores cotejarían la lista de vuelos que partieron ese día desde el aeródromo concordiense. 

La testigo, oriunda de la ciudad entrerriana de Concordia, vivió una experiencia paranormal el domingo 24 de junio del presente año, mientras caminaba acompañada por su esposo y su perro en la zona del aeropuerto. Si bien la jornada se presentaba tranquila aquella mañana, la repentina aparición de un extraño ser sorprendió a la mujer que en un principio dudó en revelar esta experiencia. “Estábamos parados con mi marido en el acceso al aeropuerto de Concordia. Cuando nos damos vuelta observamos a un personaje super alto, delgado, todo vestido de negro y que llevaba dos maletines; uno en cada mano”, describió la mujer que prefirió mantener su apellido en reserva.

Según recordó Claudia el ser en cuestión “apareció de la nada”. Una de las curiosidades del episodio es que en ese momento “no vino ningún auto y tampoco había gente”, manifestó la testigo en diálogo con un periódico local. Asimismo consignó que “para mí no era un ser humano: medía más de 2 metros, tenía cara delgada, piernas y brazos largos, además el cabello de color colorado”. 

En cuanto al comportamiento del supuesto “extraterrestre” añadió que “no se inmutó por nada y por nadie, sus movimientos eran mecanizados, similares a los de un robot”. Por último agregó que “estando a unos pocos metros de distancia vimos que colocaba los maletines en alguna nave y de golpe no se vio más nada”. A la vez indicó: “hay gente que no cree en estas cosas y piensa que uno está delirando; pero la realidad es esa, lo que yo conté pasó”. 

Este llamativo episodio ocurrió en el aeropuerto Comodoro Pierrestegui. Más allá de lo bizarra que pueda parecer la historia para el lector, la misma seguramente no es la única en su tipo, existiendo una gran causística de avistamientos de extraños seres y criaturas humanoides a lo largo de toda la historia, algunos relacionados con el tema OVNI. Investigadores locales han sugerido la posibilidad que se tratara de algún infame “hombre de negro“, muchas veces descritos por los testigos como inusualmente altos, de piel pálida y con movimientos mecanizados, además del obvio atuendo oscuro. 

Otros van más allá, y lo relacionan con una aparición en territorio argentino del legendario y mítico Spring Heeled Jack. La investigadora del fenómeno OVNI en Victoria, Andrea Simondini, corroboró el hecho al ponerse en contacto con la testigo. Sobre este fenómeno afirmó que “lo vamos a circunscribir al concentrarnos en elementos probables, por lo que nos vamos a poner en contacto con los autoridades del aeropuerto para identificar los vuelos que salieron ese día desde Concordia”.

Recordemos el siguiente caso:

 
Hombres de Negro filmados por una cámara de seguridad luego de un avistamiento OVNI 8 Desde el Aerial Phenomenon Investigations Team en Maryland, EE.UU., nos llega un caso único y excepcionalmente bizarro. De acuerdo a los investigadores de API, un caso OVNI reciente que sucedió en ese Estado, llamó la atención de dos hombres misteriosos vestidos todo de negro y que lucían, según los testigos, como gemelos.

Éstos vestían exactamente la misma ropa, sombrero, e incluso tenían las mismas características faciales. Hombres de Negro capturados por la cámara de seguridad cuando entraban al lobby del hotel donde se produjo un avistamiento OVNI. Una cámara de seguridad perteneciente al Hotel donde supuestamente se produjo el avistamiento de un objeto volador triangular color negro, logró capturar la imagen de los sujetos cuando entraban al lobby de forma abrupta.

Los empleados que interactuaron con los Hombres de Negro, los describieron como altos, con piel extremadamente pálida, y sin bellos faciales visibles; incluyendo la ausencia de cejas y pestañas. “Sus ojos eran tan grandes y azules, que casi generaban un efecto hipnótico”, dijo uno de los empleados que tuvo que vérselas con el “apriete” de estos individuos. La fuente original del video que verán a continuación, es el Aerial Phenomenon Investigations Team.

Ver vídeo de cámara de seguridad:

¿

Acaso es esta la primera evidencia sólida de los infames Hombres de Negro?
¿Serán solo un par de tipos buscando problemas y un poco de diversión con los empleados del Hotel?
¿O, como dicen algunos, solo fué una promoción viral para la próxima película de Hombres de Negro a estrenarse el mes que viene?

fuente/MysteryPlanet.com.ar

martes, 31 de julio de 2012

La misteriosa muerte de nueve esquiadores rusos. ¿ Qué sucedió exactamente ?. Buscando respuestas.


El 25 de enero de 1959, diez experimentados esquiadores de la antigua Unión Soviética, se reunieron al norte de los Montes Urales para participar en una expedición que prometía ser divertida, esquiando monte a través por una ruta conocida, que supondría un ejercicio de entrenamiento para una futura expedición a las regiones árticas, más difíciles y peligrosas, o eso creían ellos. Solo uno sobrevivió. Los nueve restantes murieron de manera tan extraña y espantosa que todavía sigue siendo un misterio, pese a tener el material fotográfico del equipo y tratarse de la búsqueda mejor documentada de la historia rusa.
El líder de la excursión era Igor Dyatlov, el equipo lo formaban dos mujeres y ocho hombres: un instructor de esquí, tres ingenieros y siete estudiantes  del Instituto Politécnico de los Urales, ubicado en la ciudad entonces conocida como Sverdlovsk (antes y ahora, Ekaterinburgo) ,su destino era la cercana Sierra Otorten, al norte de los Urales.
Igor, Yuri Yudin y Lyudmila
Además de Igor Dyatlov (23 años), iban Yuri Yudin (en la fotografía con gorro de rayas), Yuri Doroshenko (21), Zinaida Kolmogorova (22), Lyudmila Dubinina (21), Alexander Kolevatov (25), estudiantes; Alexander Zolotariov (37), guía; Rustem Slobodin (23), Georgyi Krivonischenko (24) y Nicolás Thibeaux-Brignollel (24), ingenieros.
Establecieron el primer campamento en el asentamiento de cabañas de madera de Vizhai. Allí es donde Yuri Yudin, el único superviviente, cayó repentinamente enfermo y tuvo que abandonar la expedición. Una antigua lesión en la espalda le impedía seguir adelante. En aquel momento sintió envidia por sus compañeros, el resto de su vida la angustia de no saber qué les había ocurrido. ¿O sí sabia algo y por eso no los acompañó?.

Lyudmila, Georgyi, Nicolas y Rustem.
Dos días después partía la expedición. Su primer destino era la montaña Gora Otorten (N 61° 51′ 39” E 59° 21′ 54”), de allí viajarían durante 100 kilómetros al sur a lo largo de la cresta principal de los montes Urales, hasta el pico Ojkachahl. Después seguirían al norte por el curso del río Toshemka, al este de la ciudad de Vizhai. Actualmente ésta sería una ruta de dificultad “promedio”, para ellos era mucho más extrema, pero no hay que olvidar que en ese tiempo la URSS valoraba a los deportistas de élite, lo que llegaba a exigirles más de la cuenta. Llegaron a Gora Otorten  y allí establecieron el  primer y último campamento base, algo ocurrió esa misma noche que acabó con la vida de los nueve esquiadores que sigue siendo un misterio, muy documentado, pero un misterio.

Yuri, Lyudmila, Alexander y Zinaida.
Su ruta, según los mapas de Igor Dyatlov, seguía el valle del río Auspii, cruzaba una zona boscosa hasta la base de la montaña Kholat-Syakhl (que en el dialecto mansi, tribu que habitaba el norte de los Urales, significa “la montaña de los muertos”), a 10 kilómetros de Gora Otorten. Allí es dónde colocan el campamento. Durante el camino siguieron una ruta de un cazador de ciervos mansi, que había marcado el camino el día anterior. Estas fotos fueron las últimas que sacaron una vez instalado el campamento, se les ve muy alegres y tranquilos.

Lyudmila, Rustem, Nicolás y Zinaida.
Según los cálculos realizados y las previsiones del equipo, llegaron al lugar el 1 de febrero. Todos murieron durante la noche.
La fecha prevista de regreso era el 11 de febrero. Una vez hubieran llegado al campamento de Vizhai, tenían previsto envíar telegramas a sus parientes anunciando el éxito de la misión. Al transcurrir más de una semana y no tener noticias de los jóvenes, las familias piden al Instituto Politécnico que comience su búsqueda. El rastreo empezó el 21 de febrero, pero no tardan en darse cuenta de la complejidad del rescate y se pide ayuda militar y civil.

Un compañero del Instituto Politécnico de los desaparecidos, Mikhail Sharavin, encabeza el grupo de rastreo. Al equipo de búsqueda se unen dos aviones y un helicóptero. El 25 de febrero, un avión militar que sobrevuela la zona encuentra los restos del campamento.

El equipo de rastreo se dirige al lugar. Al llegar, encuentran el campamento abandonado en la ladera oriental de la montaña, conocida como la zona 1079, Kholat-Syakhl o Montaña de los Muertos, según con quien hables, militares, senderistas o tribus de la zona. La ladera occidental de la montaña es famosa por los aludes que allí se producen con facilidad, pero esa noche no hubo ninguno.
Descubren una tienda de campaña cubierta de nieve y destrozada. Dentro no hay rastro de los chicos, pero sí todas sus pertenencias, ropa y zapatos incluidos. Rodeando a la tienda hay numerosas huellas de pisadas, de al menos ocho personas, unas descalzas, otras con un solo zapato, sin un rumbo claro, más bien caótico.
Del grupo de pisadas surge una hilera en dirección noreste, descendiendo hacia el bosque, que al menos siguieron dos personas. El equipo sigue el rastro.
Sharavin explora la zona y cerca de los árboles encuentra lo que parece ser los restos de una hoguera o un fuego improvisado, a apenas 500 metros de la tienda.
Y allí mismo, junto a un árbol, encuentran los dos primeros cadáveres, se trataba de Krivonischenko y Doroshenko, los dos descalzos y en ropa interior, pese al frío que hizo esa noche. Los dos estaban cubiertos por ramas caídas del árbol llenas de nieve. El fuego había quemado las ramas del árbol hasta casi los cinco metros.
Cuando el forense investigó el tronco, vio que estaba cubierto de trozos de piel y carne humanas. Los cadáveres tenían las manos destrozadas, por lo que se supone que intentaron trepar desesperados, cediendo las ramas a su peso. No había rastro de ningún animal, pero algo tuvo que aterrorizarlos hasta tal punto de hacerles salir corriendo de la tienda sin vestirse e intentar subir a un árbol desollándose las manos.
Cerca del lugar, a unos 270 metros y en dirección a la tienda de campaña, encontraron el tercer cadáver, el del líder del grupo,Igor Dyatlov . Su encuentro no es menos sorprendente, estaba tumbado boca arriba, con la cabeza en dirección a la tienda, en una mano sujetaba una ramita, y con el otro brazo se cubría la cara, protegiéndose.
180 metros más adelante en dirección a la tienda, encuentran el cadaver de Rustem medio cubierto por la nieve, de cara al suelo y con una fractura de 17 centímetros en la cabeza.
Cerca hay restos de sangre, los siguen y encuentran a Zinaida, la que más se acercó a la tienda después de haber huido. La sangre no se pudo comprobar que fuera suya, pero no parecía serlo.

Las sorpresas no acababan aquí. Al examinar la tienda, comprobaron que estaba hecha jirones, pero los cortes no se produjeron desde el exterior, sino desde el interior de la misma, por lo que fueron los propios chicos los que en un intento desesperado de huir, rasgaron la tienda.
Entre los restos de la tienda junto a la ropa encontraron sus diarios y varios royos de película sin revelar, de los que salieron parte de las fotografías mostradas. Lástima que no hubiese filmación en vídeo, porque la historia recuerda a películas tipo bruja de Blair.
El resto del equipo no apareció hasta que se produjo el deshielo. El cuatro de mayo aparecen los restos de los desaparecidos en un barranco de unos cuatro metros de profundidad, bastante cerca del árbol donde encontraron los dos primeros cadáveres. A diferencia del resto de sus compañeros, que aparecieron en ropa interior, éstos estaban vestidos, pero con prendas al azar. Todos los cuerpos sufrían graves daños. Lyudmila tenía fracturas simétricas en las costillas con hundimiento de la caja torácica a la altura del corazón. Zolotarev tenía rotas las costillas del lado derecho.  Thibeaux  tiene el cráneo aplastado y de Alexander Kolevatov no se dice mucho, salvo que estaba allí.
Pero esto no es todo, al examinar el cadaver de Lyudmila, la cabeza  estaba echada hacia atrás (con la fractura en el torax le costaría mucho respirar), la boca muy abierta y sin lengua ni la carne que recubre la cavidad bucal. Respecto a la ropa, el pie de Dubinina fue envuelto en una pieza hecha jirones del pantalones de lana Krivonishenko y Zolotaryov llevaba el sombrero de piel sintética Dubinina y su abrigo.
Durante los funerales, fueron varios los familiares que afirmaron que la piel de los fallecidos era de un extraño color naranja, y su cabello se había vuelto gris. Además, se encontraron mediciones altas de radioactividad es varias prendas analizadas, que aunque en posesión de otros, pertenecían a Lyudmila.
¿Y a qué conclusión llega el equipo forense?
Según el estudio de los cadáveres todos murieron de hipotermia, algo lógico al encontrarse a 20 º bajo cero. Las fracturas de Lyudmila, Zolotarev y Thibeaux eran mortales, pero no se descarta la hipotermia como causa final o acelerante.
Nadie sabe qué ocurrió aquella noche , pero paradójicamente, el caso está documentado al detalle. De las fotografías tomadas por el propio equipo y sus diarios, se pueden reconstruir todos sus pasos. Se les ve felices y sin ningún problema que les afecte al llegar al lugar donde acamparían. Comieron de 18.00 a 19.00, como demuestra el contenido de los estómagos, y la comida sin digerir indica que el incidente y la sucesiva muerte de los nueve se produjo entre los intervalos que van desde las 21:30/23:30 del 1 de febrero y las 01:30/02:45 de la madrugada del 2 de febrero.
Fue en el primer intervalo de tiempo cuando se produjo lo que los investigadores llaman “evento desconocido”, algo que les produce tanto miedo que les impulsa a romper la tienda para huir colina abajo casi sin ropa, señal de que el peligro que les acechaba en la tienda era más temible que morir de frío.
Se dispersan en tres direcciones distintas en tres grupos, pero se las apañan para reunirse cerca del árbol donde encienden el fuego. Un fuego puede atraer a aquello que les asusta, que sigue en la tienda porque no regresan a ella, pero se están muriendo literalmente de frío.

Llegados a este punto se barajan tres hipótesis de por qué Krivonischenko y Doroshenko se suben al árbol, la hipótesis de buscar protegerse de algo pierde fuerza, o bien intentaban conseguir más leña para la hoguera o alcanzar un punto de visión de la tienda, ladera arriba, para ver si podían volver. Al estar congelados, tal vez ni notasen que se destrozaban las manos. Ellos dos son los primeros en morir de frío, probablemente sus compañeros les cubren con las ramas, y el grupo vuelve a separarse. Dyatlov, Rustem y Zinaida deciden acercarse a la tienda, pero van cayendo sucesivamente. Los tres mueren de hipotermia, aunque Dyatlov parece protegerse de algo o alguien y Rustem presenta una herida en la cabeza.

Los cuatro restantes se esconden, en este momento pueden sufrir las lesiones que el forense compara con un accidente de tráfico. Lesiones extrañas, ya que dañan el interior pero no producen ninguna lesión ni hematoma externo, aunque no es de extrañar debido a la congelación de los cuerpos. Cayeron por el barranco o se refugiaron en él. Una caída podría provocar los daños, aunque la altura es mínima, pero ellos ya estaban en malas condiciones. El primero en morir es Thibeaux, le sigue Lyudvina, que ha hecho girones los pantalones de Krivonischenko, ya muerto (lo que justifica que apareciera en ropa interior) para cubrirse los pies. Cuando ella muere, Zolotarev se pone su gorro y su abrigo, aunque no le sirve de mucho porque es el siguiente en fallecer. Kolevatov es el último en morir de hipotermia. Probablemente fue él el que cubrió a su compañero con el abrigo de la fallecida.

Monumento a los fallecidos en el cementerio de Sverdlovsk.
¿Qué pudo aterrorizar a un grupo de nueve personas, acostumbrados a acampar en parajes extremos, y con una gran fuerza física?. No eran colegiales de campamento con miedo a la oscuridad.
El hecho de que no llevaran ropa también es extraño, porque aun refugiados en la tienda de campaña, con una temperatura tan baja ningún experto se quitaría la ropa. Su comportamiento parece un ataque de histeria colectiva, pero al analizar sus pasos, se aprecia que eran completamente conscientes de lo que estaba ocurriendo, son capaces de reunirse después de la huida, se mantienen juntos o en grupos y hasta son capaces de encender una hoguera en la nieve.
Otro dato curioso es que un ayudante del forense aseguró que fueron 11 los cadáveres encontrados, pero los otros dos desaparecieron inmediatamente.


No tardaron en circular diversas hipótesis, desde las más descabelladas a las que parecen más razonables. El caso tuvo mucha publicidad por tratarse de nueve jóvenes, pero se cerró con otra incógnita más: los nueve esquiadores murieron por “causa mayor” o “fuerza sin identificar”, según el ejército ruso, que cerró el paso de la montaña durante tres años. El mismo que ahora lleva el nombre del jefe de la expedición, paso de Dyatlov, donde una placa recuerda a los nueve fallecidos.
Las preguntas son muchas, las respuestas más, pero ninguna da una explicación satisfactoria. Pero las respuestas… en el siguiente post. Os dejo dando vueltas a las incógnitas.

Angelika.
Fuentes: Rob Morphy
Curious Britain
Universo desconocido.
Fotografías del archivo oficial.
fuente/  http://tejiendoelmundo.wordpress.com/