lunes, 13 de agosto de 2012

Se está gestando otro geomonopolio internacional?. Tierras Raras y metales estratégicos.

 
China contempla creación de índice de precios global de tierras raras.
China, el principal productor de tierras raras del mundo, planea crear un índice de referencia mundial para los precios de los metales de tierras raras, con el objetivo de fortalecer la fijación de los precios de estos recursos, dijo hoy jueves un principal productor nacional.

La bolsa de tierras raras recién fundada por el país contará con el apoyo las instituciones de información financiera y de futuros para componer este índice de precios, indicó Zhang Zhong, gerente general de Baotou Steel Rare-Earth (Group) Hi-Tech (REHT, siglas en inglés), el mayor productor de tierras raras de China, durante una importante conferencia anual de la industria.

Sin embargo, Zhang no reveló ningún itinerario o detalle sobre la creación del índice.

Junto con otros nueve firmas e instituciones, la REHT lanzó el miércoles junto con otras nueve firmas e instituciones de tierras raras una plataforma de comercio de estos recursos en la ciudad de Baotou, en la septentrional región autónoma de Mongolia Interior, con una inversión total de 100 millones de yuanes (15,87 millones de dólares). Los diez compañías e instituciones producen alrededor del 88 por ciento de la producción anual de tierras raras de China.

Zhang agregó que tomará algún tiempo el comienzo de las transacciones en la bolsa debido a que no han terminado algunos preparativos.

China abastece ahora más del 90 por ciento de la demanda mundial de los metales de tierras raras, aunque cuenta con sólo el 23 por ciento del total de las reservas del planeta. Zhang señaló que esta proporción de suministro sufrirá un disminución sustancial en los próximos años.(El pueblo en línea)

¿Cómo reaccionar ante el monopolio chino sobre los metales estratégicos?



Las "tierras raras" son necesarias para la fabricación de una larga lista de componentes y sistemas sin los cuales unas Fuerzas Armadas modernas no pueden existir. Además de los casos más conocidos como las baterías, la lista incluye los satélites, el láser, las bombas inteligentes, los equipos de visión nocturna, los motores a reacción, y los radares. Son también necesarios para fabricar componentes civiles, como los discos duros, con aplicaciones militares.
China: la gran privilegiada
Actualmente el principal productor y exportador de estas sustancias es el gigante asiático. El año pasado produjo el 97 por ciento de los óxidos de tierras raras.
Este cuasi monopolio despierta cada vez más alarma en Occidente y Japón, siendo observado con gran preocupación en medios económicos y de seguridad y de defensa. Dicha preocupación ya no se expresa solamente en privado, sino que el Pentágono está finalizando un informe, que se prevé será publicado a finales de mes, sobre los riesgos que para las Fuerzas Armadas estadounidenses supone esta dependencia. 
Los últimos años las autoridades chinas están intentando restringir las exportaciones de tierras raras, y así lo han anunciado públicamente. Las cuotas de exportación para el segundo semestre de este año han sido recortadas un 72 por ciento, de manera que no superen las 8.000 toneladas, frente a las 28.500 del mismo periodo el año 2009.
La gran pregunta es: ¿a qué obedece dicha política? ¿Se trata de maximizar los ingresos por la venta de estos metales? ¿Intenta China limitar el impacto ecológico que supone su extracción o hay algo más oscuro detrás del recorte de las exportaciones?
La primera política sería lógica, puesto que mayores ventas no siempre suponen mayores beneficios. La segunda es la expuesta oficialmente por Beijing, y cuenta con la ventaja de ser políticamente correcta y responder a una de las críticas que periódicamente recibe el modelo de desarrollo chino. La tercera supondría añadir un elemento más a la larga lista de preocupaciones que el ascenso chino despierta en círculos de seguridad nacional de otros países.
¿Supone la dependencia china una amenaza?
Es imposible saber con exactitud los motivos que empujan a Beijing a limitar las ventas de metales estratégicos, debiendo además tener en cuenta que puede tratarse de una combinación de objetivos.
De hecho, quizás más que en las intenciones deberíamos fijarnos en las consecuencias. Es decir, con independencia de las motivaciones de Beijing, ¿supone el actual grado de dependencia una amenaza para la seguridad nacional? ¿Deberían potencias como la Unión Europea, Japón, o los Estados Unidos, tomar medidas?
A la vista de la larga lista de componentes militares para los que es imprescindible contar con las tierras raras, es difícil llegar a una conclusión que no sea que, efectivamente, es necesario evitar que Beijing pueda obtener contrapartidas políticas de su actual casi monopolio.
Lo contrario sería entregar a China una carta que podría utilizar en todo tipo de crisis, por ejemplo, un bloqueo naval de Taiwán que buscase la finlandización de la isla, o un golpe de mano en el mar del Sur de la China que pretendiese su conversión en aguas territoriales chinas. 

¿Qué alternativas hay al suministro chino de tierras raras? En primer lugar, es preciso dejar claro, para evitar confusiones, que China no es el único país del mundo donde es posible hallar las denominadas tierras raras. De hecho, por poner un ejemplo, los Estados Unidos eran autosuficientes hasta 1990.

¿Por qué ahora dependen en un 90 por ciento de la producción china? Sencillamente una serie de obstáculos legales, en gran parte medioambientales, forzaron la clausura de la mina de Mountain Pass, en California, el año 2002. Ello, y los menores costes chinos, han llevado a la situación actual. 
Según un informe de la GAO (Government Accountability Office), organismo estadounidense de investigación, control, y auditoria, dependiente del legislativo, publicado en abril, otros países que podrían abrir o reabrir minas de tierras raras son Canadá, Australia, y Suráfrica. El informe advierte que reconstruir la cadena de suministro estadounidense podría requerir hasta 15 años.

Aunque sería positivo y deseable que algunas de estas minas proporcionasen una alternativa a China, desde un punto de vista de seguridad y de defensa, es vital reforzar las reservas estratégicas de las tierras raras. Es decir, seguir con una política iniciada por el presidente Reagan en los Estados Unidos, cuyo gobierno invirtió 100 millones de dólares en existencias de metales y otros materiales estratégicos. Se trata de asegurar el suministro durante una crisis o un conflicto corto, evitando que Beijing pueda recurrir al chantaje.

También interesaría limitar el uso que China pueda hacer de la excusa del medio ambiente para recortar las cuotas de exportación, excusa que no ha impedido todo tipo de prácticas aun más negativas para la naturaleza y la salud humanas en otros campos y que, por tanto, no goza de excesiva credibilidad. Normalmente el recurso a esta excusa suele ir acompañada de apelaciones a las transferencias de tecnología "verde".

Así parece entenderlo la patronal japonesa, que ha hecho saber, durante una visita de una delegación a China a principios de mes, que se creará un comité conjunto con representantes gubernamentales nipones para explorar dicha vía. Japón es otro país completamente dependiente de los metales estratégicos chinos.
En el fondo del problema subyace la falta de una fuerte cultura de la defensa. Aunque el fundamento de una economía fuerte debe ser el mercado, ante quien no respeta sus reglas y pretende distorsionarlo en su beneficio sólo cabe reaccionar con serenidad y tacto, pero con firmeza. Beijing solo respeta la fortaleza, jamás el buenísimo.

* Alexandre Calvo Cristina 
Profesor de relaciones internacionales, European University.

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