jueves, 20 de septiembre de 2012

Para saber más sobre los tamaños de los planetas y el Sol en el sisterma solar.


Es un hecho muy común y conocido, y nadie dudará de esto, que la Tierra y el resto de los planetas orbitan alrededor de una estrella, denominada Sol, en lo que se ha denominado en conjunto como Sistema Solar. 

La definición actual de nuestro sistema contiene una estrella, ocho planetas, cinco planetas enanos, centenares de satélites naturales (o lunas) orbitando a estos planetas, y una gran cantidad de cuerpos menores, como asteroides, cometas y meteoros. 

Por supuesto, todos sabemos que los planetas son cuerpos gigantescos, algunos de ellos principalmente rocosos, otros de composición mayormente gaseosa; también sabemos que las distancias que separan a los planetas en el espacio son enormes. Pero si lo pensamos detenidamente, ¿qué tan grandes son los cuerpos del Sistema Solar y las distancias que los separan?

En nuestro intento por comprender las proporciones del sistema podríamos indicar, por ejemplo, que el diámetro del planeta Marte es de unos 6.794 km y que su distancia media al Sol es de unos 227.939.100 km. Pero esto no serviría de mucho en nuestro intento de comprender realmente el tamaño y la distancia al Sol de dicho planeta. El problema es que nuestros cerebros no están acostumbrados a lidiar con tales tamaños y distancias, por lo que establecer comparaciones en miles o millones de kilómetros no nos brinda una perspectiva intuitiva de lo que queremos comprender.

Para entender de forma didáctica los tamaños y las distancias en el Sistema Solar, necesitamos en primer lugar hacer un cambio completo de escalas, y convertir esas horrendas medidas de miles o millones de kilómetros a una escala que nos sea familiar y que se relacione con nuestra vida cotidiana; es decir, una escala que nuestro cerebro pueda asimilar fácilmente. Es por esto que haremos un ejercicio mental y transformaremos todo el sistema a una escala realmente comprensible.

Comenzaremos encogiendo a nuestro propio planeta, la Tierra, cuyo diámetro es de 12.742 km, a una pequeña esfera de sólo 10 cm de diámetro (pueden imaginarla un poco más grande que una pelota de tenis, por ejemplo). Una vez que hemos reducido a nuestro planeta de la forma indicada, procederemos a reducir de manera proporcional al resto de los cuerpos del Sistema Solar y expresaremos las distancias entre cada uno de ellos en la misma escala.

Bajo nuestro nuevo sistema, el Sol se concentraría en una esfera de 11 metros de diámetro (esto es equivalente a la altura de un edificio de cuatro pisos, sólo que debemos pensarlo de forma esférica). Por supuesto, se encuentra en el centro de nuestro sistema y lo usaremos como referencia para expresar las distancias de todos los planetas.

Antes de continuar, una aclaración importante: los planetas giran alrededor del Sol describiendo unas órbitas denominadas elípticas, donde el Sol se encuentra en uno de los focos de dicha elipse. Esto quiere decir que durante su órbita alrededor del Sol, tanto la distancia a la que orbitan los planetas como la velocidad a la que lo hacen son variables; y en particular existen dos situaciones en las cuales el planeta se encuentra en su punto más cercano y más lejano del Sol (llamados perihelio y afelio, respectivamente). Es por esto que todas las analogías y comparaciones de distancias que haremos a continuación están basadas en la distancia media de los planetas al Sol, es decir, un valor promedio de todas las distancias reales.

Continuando con nuestro ejercicio mental, el primer planeta que encontramos, Mercurio, se encontraría orbitando a una distancia de 449 metros del Sol y su diámetro sería de sólo 3 cm, es decir, una pequeña canica que cabría fácilmente en la palma de la mano. Para que esto se comprenda completamente, el Sol vendría a ser una gigantesca esfera del tamaño de un edificio de 4 pisos y Mercurio sería una pequeñísima bolita a una distancia de casi 5 cuadras del mismo.

Nuestro próximo planeta, Venus, sería una esfera de 9,5 cm de diámetro, apenas más pequeña que la esfera representada por la Tierra, y estaría girando a 841,6 metros del Sol. La Tierra se encontraría a una distancia apenas superior a 1 km y sería una esfera de 10 cm de diámetro, como establecimos inicialmente. Y para finalizar con los planetas interiores del Sistema Solar, el planeta Marte giraría a 1.785 metros de distancia y su diámetro sería apenas de 5,3 cm.

Como seguramente sabrán, las distancias de los planetas externos del Sistema Solar son más grandes que aquellas de los planetas interiores; pero veremos a continuación en nuestro modelo a escala lo sorprendentemente grandes que son.

Tras abandonar el planeta Marte y atravesar el Cinturón de Asteroides (que omitiremos en nuestro ejercicio mental), nos topamos con el gigante gaseoso Júpiter, que se encontraría nada menos que a 6 km de distancia del Sol y constituiría una esfera de 1 metro de diámetro.

Siguiendo con nuestro camino nos encontramos al gigante de los anillos, Saturno, quien contaría con unos 94 cm de diámetro y se desplazaría a unos 11.192 metros del Sol.

A continuación, el planeta Urano compondría una esfera de 40 cm de diámetro y se movería a aproximadamente 22 km del Sol.

Por último, Neptuno estaría situado a 36 km del astro central y sería una esfera de 38 cm de diámetro.

Resumiendo la totalidad de nuestro Sistema Solar a escala comprensible y haciendo un recorrido mental por el mismo, tenemos al Sol como una enorme esfera de 11 metros de diámetro, tras caminar casi 5 cuadras encontraríamos una pequeña bolita de 3 cm llamada Mercurio, tras caminar 5 cuadras más encontraríamos una pelota de tenis denominada Venus, unas 3 cuadras más y nos encontraríamos otra pelota de tenis (apenas mayor que la anterior) con el nombre de Tierra, donde existen todas las formas de vida que conocemos, y al caminar unas 7 cuadras más encontraríamos otra pequeña esferita de 5,3 cm llamada Marte.

Pero el camino por la parte interior del Sistema Solar ha sido realmente simple, y lo emocionante recién comienza. Desde aquella pequeña esfera llamada Marte debemos caminar unas 42 cuadras más para llegar a una considerable esfera de 1 metro, de tamaño apenas superior a esas grandes pelotas de playa, denominada Júpiter. 

Continuamos andando unas 52 cuadras más y nos encontraremos con otra pelota de playa algo más pequeña que la anterior, con 94 cm de diámetro y una etiqueta indicando que su nombre es Saturno. Tras caminar 110 cuadras más encontramos algo similar a una pelota de básquet, con el nombre de Urano. Y si seguimos andando otro largo trayecto de 140 cuadras, encontramos otra pelota de básquet llamada Neptuno, apenas inferior a la anterior.

(http://www.ciencialimada.com.ar/)


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