viernes, 19 de octubre de 2012

Economía: A quién le interesa un rescate de España y sus consecuencias.

Rescate del euro


Uno de los temores que el ciudadano española tiene en estos momentos es que la delicada situación del sistema bancario español, puesta en evidencia con la nacionalización de Bankia,provoque un rescate del país.

Cuando hablamos de rescate de un país hacemos referencia a la concesión de un préstamo extraordinario por parte de algún organismo internacional para hacer frente a multitud de problemas económicos que el propio país no puede hacer frente. Nada tiene que ver el rescate del FMI de Argentina, cuya indisciplina fiscal era impresionante y llevó al país a un corralito en toda regla, a un posible rescate a España, cuyo problema de desfase de ingresos y gastos se debe a una crisis mundial y el dinero se necesita para recapitalizar los bancos.

Si tenemos que ser realistas, España ya está actuando siguiendo las instrucciones de los socios comunitarios que controlan la Unión Europea y el BCE (Banco Central Europeo), reduciendo gastos e intentando aumentar los ingresos nacionales. Vivimos, en cierta medida, una intervención de facto.

Sin embargo la capacidad de actuación del Gobierno español, si bien muy limitada en materia económica, es mayor que la que tendría si se produce un rescate en toda regla. Cuando hablamos de rescate de España estamos opinando sobre diferencias realidad económica según se produzca la inyección de dinero que necesitamos y el organismo que lo suministre.

No supondrá lo mismo que el FMI (Fondo Monetario Internacional) nos conceda un préstamo (se habla de cantidades de hasta 300.000 millones de euros) que sea el BCE quien inyecte fondos en los bancos o los preste al Estado comprando deuda u otro tipo de mecanismos.

Mejor evitar un rescate
Sin duda es mejor evitar que un rescate de España suponga la pérdida aún mayor de nuestra soberanía económica. Pedir dinero implica, además de tenerlo que devolver con intereses, seguir las "instrucciones" del acreedor, que quiere cobrar. Y el FMI, por ejemplo, ha demostrado que sus medidas buscan más la garantía de los acreedores que el bienestar del pueblo que asume sus préstamos.

En todo caso, el rescate implicaría una política económica de mayor austeridad (pagar más impuestos y recibir menos servicios públicos, básicamente) que empeoraría el bienestar de las clases menos pudientes.

La austeridad entendida como gastar lo mínimo para conseguir lo máximo, la racionalización de los gastos e ingresos públicos, es buena. Pero, en situaciones de crisis económica, más austeridad deprime aún más la economía.

¿Peligran mis ahorros si hay un rescate?
La respuesta es no, al contrario. Para el ahorrador que tiene dinero en los bancos españoles, que se rescate el país significa que se inyecta dinero en el sistema financiero y se vuelve más sólido.

Por tanto, un rescate en nada tienen que alertar al pequeño ahorrador, si se lleva a cabo de forma adecuada.

Ni un corralito ni la salida de España del euro son escenarios probables en estos momentos, que sería lo que verdaderamente haría peligrar el ahorro español.

Esperemos q ver los acontecimientos y tengamos la esperanza en que los políticos europeos estén a la altura de las circunstancias y pongan toda la carne en el asador por reforzar el proyecto europeo. No sólo España se la juega, también el resto de países europeos, con Alemania incluida.

Vivimos tiempos difíciles, sin duda; pero España es y será un país fuerte con una población formada y trabajadora capaz de generar la riqueza necesaria para sacar a la nación adelante.

¿Quién es el verdadero interesado en rescatar a la banca española?
A primeros de la década pasada, países como Francia o Alemania tenían serios problemas de déficit público, lo cual suponía un serio problema para la creación de la moneda única, ya que el requisito de déficit era que el país que entrase en el Euro no podía superar el 3%.

Había que buscar soluciones y en el seno de la la UE se optó por una bajada de los tipos de interés que permitiese el endeudamiento para que se empelase en adquirir exportaciones de estos países lo cual repercutiría en un equilibrio en su balanza de pagos y una reducción en sus cifras de déficit.

De esta manera, bancos franceses, pero sobre todo alemanes, comenzaron a prestar dinero muy barato a entidades de otros países y entre ellos a España.
Esta lluvia de millones baratos que entraron en las arcas del sistema financiero español en vez de ser empleada para regenerar la economía, fue destinada para dos principales fines: adquirir bienes de países fabricantes (nunca tantos BMWs se han visto en las carreteras españolas) y, lo peor de todo, financiar el boom del ladrillo y la burbuja del suelo.

Esto supuso el comienzo del fin. Entidades financieras grandes españolas, con mercados más diversificados, invirtieron en ladrillo pero en porcentajes menores que entidades pequeñas, principalmente cajas de ahorros, que veían en el boom inmobiliario la forma de crecer de forma desmesurada y mantener el nivel de vida y sueldos de sus consejos de administración. Se financiaba de todo y a todos, a los precios que fuese, el caso era construir y conceder hipotecas para ello.

Los gobiernos de turno, bien de forma directa o bien a través del regulador (Banco de España), eran conscientes de esto, pero ¿dónde estaban? Pues los políticos de diferentes colores estaban ni más ni menos que en los consejos de administración de las cajas de ahorros cobrando sueldos de 300.000 euros al año por asistir a una reunión mensual.

El Estado, las CCAA y los ayuntamientos estaban encantados: más pisos implicaba más recaudación por IVA, impuestos por actos jurídicos documentados, IBI, plusvalías, más licencias de obra, …. Todo era más dinero a ingresar en las arcas públicas, entonces ¿para qué poner barreras al campo?

Las AAPP empezaron a dilapidar estos ingresos cargando la estructura de trabajadores de forma desmesurada, asesores externos, colocación de amigos a cobrar por asistencia a juntas sin trabajar en nada productivo, coches oficiales, dietas descomunales, subvenciones a partidos políticos, condonaciones de deudas a estos por partes de cajas de ahorros,…. En fin, que sobraban sitios donde tirar el dinero.

Y todo esto financiado por dinero prestado a pagar en cómodos plazos y a intereses bajos.

Pero la política de la UE para los países con déficit como Francia o Alemania surtió el efecto esperado y mejoraron su balanza de pagos y redujeron el déficit. Objetivo cumplido, ya no tenía razón de ser el seguir con esta política de ‘barra libre de crédito barato’. Y así en el 2007 los bancos alemanes principalmente comenzaron a dejar de prestar y la UE comenzó a subir los tipos de interés.

Los ladrillos que las cajas de ahorros españolas estaban financiado ya no se podían vender, porque no tenían dinero para prestar a las familias para que se hipotecasen de por vida y comprasen los pisos. Además ya empezaba a llegar el momento en el que había que devolver el dinero prestado por los bancos alemanes y las entidades españolas se dieron cuenta de que no tenían ni un euro, todo estaba en suelo ‘inutil’, en pisos que no tenían a quien colocar y en viviendas a medio terminar.

Pero los bancos prestamistas querían su dinero con lo cual solo quedaba un camino: que otro devolviese lo que las entidades españolas habían pedido, o lo que es lo mismo, intervención del Estado en las entidades financieras quebradas. A fin de cuentas, esta intervención lo único que haría sería tapar las vergüenzas de la casta política que estaba en las cajas de ahorros y en las AAPP malgastando el dinero que les entró a raudales.

¿Quién quiere el rescate del sistema financiero español?

Alemania, o sea Merkel, lo que quiere es que se devuelva el dinero a sus bancos el cual prestaron a los españoles y que estos picaron el anzuelo y dilapidaron. Por ese motivo quiere el rescate de la banca española a toda costa, aunque signifique décadas de miseria para los ciudadanos españoles.

fuentes/iahorro/Internet

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