miércoles, 7 de diciembre de 2011

Que se observa en Sirio?. Historia y actualidad de una civilización

Archivo:Position Alpha Cma.png
Sirio, o Sirius en su denominación latina, es el nombre propio de la estrella Alfa Canis Maioris (α CMa, también Alfa Canis Majoris), la más brillante de todo el cielo nocturno vista desde la Tierra, situada en la constelación del hemisferio celeste sur Canis Maior. Esta estrella tan notable, que es en realidad una estrella binaria, es muy conocida desde la antigüedad; por ejemplo, en el Antiguo Egipto, la salida heliaca de Sirio marcaba la época de las inundaciones del Nilo,12 y ha estado presente en civilizaciones tan dispares como la griega y la polinesia. En ocasiones, y coloquialmente, Sirio es llamada «Estrella Perro» a raíz de la constelación a la que pertenece.
La componente primaria de las dos estrellas que conforman el sistema, Sirio A, es una estrella blanca de la secuencia principal de tipo espectral A1V que cuenta con una temperatura superficial de 10 000 K y que está alejada a unos 8,6 años-luz del Sistema Solar, lo que la convierte en la quinta estrella más cercana respecto al Sol. Su magnitud aparente en la banda B (azul) es -1,46, y en la banda V es -1,47.1 Friedrich Bessel, en 1844, dedujo la presencia de una compañera, un objeto celeste muy tenue ahora llamado Sirio B o «el Cachorro», que fue observado casualmente por primera vez en 1862 por el constructor de objetivos astronómicos Alvan Graham Clark. Fue una de las primeras enanas blancas en ser descubiertas, su magnitud en la banda V es 8,44, su tipo espectral es DA2 y su temperatura superficial es de unos 25 200 K.5

Dada su calidad de estrella excepcionalmente vistosa, Sirio se encuentra presente desde tiempos prehistóricos en la mitología, las religiones y las costumbres de numerosas culturas.
Sirio, estrella conocida en el Antiguo Egipto como Sopdet, Sothis o Sethis (en griego: Σῶθις , Sothis),31 aparece ya en los primeros registros astronómicos, simbolizada ya por un perro, origen del ulterior nombre del Can Mayor.32 Durante la época del Imperio Medio de Egipto, el pueblo egipcio basaba su calendario en el orto heliaco de Sirio, esto es, el primer día en que se hace visible por occidente de madrugada justo antes de la salida del Sol, después de haberse alejado suficientemente del brillo del Sol.12 La importancia de este hecho reside en que marcaba el inicio de la temporada anual de crecida del río Nilo,12 antes del solsticio estival,33 después de una ausencia de setenta días en los cielos nocturnos.34 El jeroglífico de Sothis muestra una estrella de cinco puntas y un triángulo. Sothis era identificado con la gran diosa Isis, que formaba parte, junto a su esposo Osiris y su hijo Horus, de un triteísmo, mientras que ese periodo de setenta días en los que Sirio no se veía en el cielo simbolizaba el paso de Isis y Osiris por el duat, el inframundo egipcio.34 De un modo similar, para los chibchas de la actual Colombia la salida heliaca de Sirio anunciaba el comienzo de la temporada de lluvias.

La ineludible relación entre Sirio y el calendario egipcio ha ocasionado que, con el tiempo, Sirio y el conocido como ciclo sotíaco (también sotiaco, sothiaco o sótico) se hayan convertido también en un importante elemento que ayude a determinar con mayor exactitud la cronología del Antiguo Egipto,36 37 puesto que los antiguos egipcios no utilizaron un único sistema para fechar. Por otra parte, este método no está exento de inconvenientes y ello ha conllevado la aparición de algunos detractores que prefieran recurrir a otros sistemas.38 El ciclo sotiaco es el periodo de 1461 años de 365 días exactos (del calendario egipcio, en el juliano son 1460 años de 365,25 días) que tarda la salida heliaca de Sirio en coincidir de nuevo con el comienzo del año nuevo, el primer día del mes Thoth,37 descoordinación que viene acarreada porque el año egipcio no coincidía con el sidéreo. Gracias a la conservación de algunos restos arqueológicos que hacen referencia al orto heliaco de Sirio y de los que se conoce a qué dinastía pertenecen, como una tabla de marfil del faraón Dyer, se puede fijar una referencia a partir de la cual datar los acontecimientos sucedidos en el Antiguo Egipto.

En Sumeria, alrededor del tercer milenio antes de Cristo, Sirio adoptó ya papeles centrales en la religión sumeria. Como estrella de referencia para el calendario, y bajo la denominación MULKAK.SI.SÁ, cumplía una importante función en el ciclo agrícola; y con el nombre de MULKAK.TAG.GA (flecha del cielo) Sirio era considerada como una divinidad principal pero subordinada a la «estrella dominante de Dios sobre el resto de objetos celestes», Venus, que era adorada como la diosa Inanna. Finalmente, en la procesión de Akitu —año nuevo— Sirio recibía sus correspondientes ofrendas.41 Más tarde, y prácticamente sin cambios en lo que representaba, para los asirios y los babilonios Sirio suponía además, según las tablas de arcilla MUL.APIN, la señal para especificar los años bisiestos.
La civilización de la Antigua Grecia observó que la aparición de Sirio anunciaba los cálidos y secos veranos mediterráneos, y por tanto temían que marchitara las plantas, que debilitara a los hombres y que excitara a las mujeres.42 Debido a su brillo, la titilación de Sirio era más apreciable en las condiciones atmosféricas variables de principios del verano, lo cual indicaba, para los observadores griegos, ciertas emanaciones que provocaban su influencia maligna. Las personas que sufrían sus efectos eran denominadas αστροβόλητος (astrobólētos, «golpeadas por la estrella»). En la literatura se califica a la estrella como «ardiente» o «llameante».43 La temporada posterior a la aparición de Sirio pasó a ser conocida como los «días del perro».44 Los habitantes de Ceos, isla del archipiélago de las Cícladas, en el mar Egeo, ofrecían sacrificios a Sirio y a Zeus para que llevaran brisas frescas, y esperarían la reaparición de la estrella en verano. Si se elevaba clara, presagiaba buena fortuna, pero, por otro lado, si se alzaba brumosa o borrosa, vaticinaba (o más bien emanaba) pestilencia. Algunas monedas del siglo III a. C. recuperadas de la isla presentan perros o estrellas de los que surgen rayos, lo que destaca la relevancia de Sirio.43 También en Grecia, el astrónomo y matemático Aristarco de Samos consideró a la estrella por su brillo un sol.

Posteriormente, los romanos celebraban la puesta de Sirio el 25 de abril sacrificando para la diosa Robigo un perro junto con incienso, vino y una oveja, con objeto de proteger ese año las cosechas de enfermedades como la roya del trigo a causa de las emanaciones malvadas de la estrella.45 Asimismo, los romanos denominaron «canicŭla» (canícula) a los «días del perro» griegos, cultismo latino que se ha conservado en el idioma español y que retiene su significado, el cual se refiere a los días de mayor calor, lo que en España sucede hoy en día en el mes de agosto,46 aunque esta época de altas temperaturas antes tenía lugar tras el orto heliaco de Sirio;46 32 este desplazamiento temporal se debe a la precesión de los equinoccios.


Claudio Ptolomeo, según un grabado medieval.
Claudio Ptolomeo de Alejandría, en el siglo II, cartografió las estrellas en los libros séptimo y octavo de su Almagesto, un tratado astronómico que contiene el catálogo estelar más completo de la antigüedad. En él, Ptolomeo usó Sirio como localización del meridiano central terrestre. Curiosamente, dibujó Sirio como una de las seis estrellas rojas, algo que hoy se sabe que no es cierto, pero que sin embargo fue un tema controvertido para los astrónomos durante mucho tiempo.3 N.B. 4 Las otras cinco estrellas rojas son de clase M y K, como por ejemplo Arturo, en la constelación del Boyero, y Betelgeuse, en Orión.

Y a dia de hoy, observen lo que se ha captado. Parece como un civilización extraterrestre. Vean.



¿Existe alguna relación entre la estrella Sirio y nuestro planeta? Veremos aquí una serie de datos que nos harán comprender el porqué de esta pregunta... y tal vez nos den una respuesta.

El interrogante se lo formuló un astrónomo inglés, el Dr. Robert Temple, mientras estudiaba antiguos documentos egipcios. Su búsqueda lo llevó a una tribu africana, los dogon, quienes basan toda su mitología y gran parte de sus costumbres en la mencionada estrella. El Dr. Temple descubrió, por ejemplo, que los dogon saben que Sirio tiene una compañera invisible que gira a su alrededor, la enana blanca Sirio B, cuya existencia se comprobó luego de ser fotografiada con éxito en 1970. También saben el período exacto (tiempo que tarda en girar alrededor del cuerpo principal) de Sirio B, que es de aproximadamente 60 años, y que es una de las estrellas más pesadas del universo.
Es bueno tener presente que Sirio B no sólo es invisible al ojo desnudo, sino que resultaba invisible para los telescopios más poderosos hasta hace algunas décadas; además, para poder determinar su peso y el período de su rotación, son necesarios instrumentos de precisión y conocimientos matemáticos muy avanzados. Debemos saber también que los dogon son una tribu que apenas ha llegado un poco más allá de la Edad de Piedra.

¿Cómo pueden saber estas cosas? Dicen que las saben porque un visitante de Sirio se las dijo, hace varios miles de años.
El Dr. Temple ha descubierto menciones y símbolos relativos a Sirio en buena parte del mundo antiguo, sobre todo en Egipto y Babilonia. Encontró, por ejemplo, que todo el calendario egipcio giraba en torno a los movimientos de esta estrella; que para los antiguos iniciados egipcios, la diosa Isis era un símbolo de Sirio y el dios Osiris (esposo de Isis) simbolizaba a la Compañera Oscura de Sirio (aclaramos que una enana blanca, como Sirio B, es una estrella que ya no brilla porque ha consumido totalmente aquellos recursos que le permitían hacerlo).
A partir de antiguas inscripciones, Temple demuestra que una de las imágenes más conocidas de Isis, con una estrella sobre ella, otra a sus pies en el agua y la otra en la tierra, era un símbolo de la conexión entre nuestro planeta con Sirio; sin saber que esta imagen aparece en una de las cartas del Tarot... "La Estrella".

¿Hubo un contacto?


Por medio de un detallado examen de los mitos egipcios, babilónicos y dogon, el Dr. Temple afirma que existió un contacto con seres provenientes del sistema solar de Sirio en la región de Sumeria, aproximadamente en el año 4500 antes de Cristo. Los pueblos de aquel entonces incorporaron a sus mitologías tal encuentro y los conocimientos obtenidos a través de él, y con el tiempo sus tradiciones se expandieron hacia otros lugares, llegando sus rastros hasta nuestros días

El Presente
Algunos arqueólogos señalan que, entre los años 4500 y 3500 a. C., los pueblos de la región de Egipto y Sumer pasaron de ser culturas en estado primitivo de carácter tribal a civilizaciones prósperas basadas en monarquías, con un amplio desarrollo de las ciencias, artes y oficios, todo ello en un tiempo relativamente breve en términos históricos; algo casi imposible para cualquier pueblo de aquella época. Hombres de ciencia como Temple sugieren que este avance se debió al contacto con seres mucho más avanzados, y no falta quien relaciona esto con la Atlántida.
Un dato que coincide con estas teorías es que la antigua mitología egipcia habla de sus dioses como seres que llegaron al país e instruyeron a los pobladores acerca de ciencias, artes y mucho más.

1 comentario:

  1. Anónimo12/09/2011

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